lunes, 29 de diciembre de 2008

Everybody knows, Everybody knows,
That you cradle the Sun
Living in remorse,
Sky is over
Dont you w
ant to hold me baby
Disappointed, going crazy,
Even though we cant afford
the Sky is over.
Over
.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Aspirante a Willy Fog

Eso si, con mucha paciencia ;-)


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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Oceanario de Lisboa

video

El sábado pasado en el oceanario de Lisboa solo habia niños, biólogos, y un par de turistas perdidos.

Yo no se en que categoria caigo ;-), pero me lo pasé como una enana paseandome entre nutrias, pinguinos, mantas rayas, y tiburones.

Las grandes ventanas dando al tanque central del acuario (como 5 piscinas olímpicas, juntando peces de todos los océanos) te hacía sentir como en medio del mar. Precioso.

La nutria se llama Eusebio. Y no le debe gustar posar para fotos, porque no paraba quieta, pero es el bicho más mono que he visto en mucho tiempo :-). Poco después de que sacase el video, ella y su compañera (Amalia) empezaron a llamar al cuidador -a base de ruiditos y de rascarse la cara- para que les diese de comer. Vale, soy ñoña, pero es que de verdad que eran un espectáculo (*).

El premio al bicho mas raro se lo disputan el dragon-caballito-de-mar y el super-pez-luna (más grande que yo, y espantoso). Y el premio a los más activos, los pingüinos! que no se quisieron estar quietos para la foto. Solo dos de ellos estaban tumbados en plan pachorron en las rocas, los demás nadaban y nadaban en círculos.

Y terminado el momento a lo Felix Rodríguez de la Fuente, vuelvo a mis muones y a mi ciudad...



(*) Eso si, un espectáculo fresquito y mojado...

martes, 23 de diciembre de 2008

Lisboa

No hay una sola Lisboa.

Hay muchos reflejos de una sola ciudad, como si mirando el mapa a través de un prisma de colores, la luz se rompiese en barrios y colinas.
Desde lo baixo en el Rossio se ven a un lado, la vieja Alfama con sus callecitas enrevesadas de cuento morisco trepando hasta el castillo, y justo enfrente, el Barrio Alto y el Chiado de finales del siglo XIX.


Tierra adentro el parque de las naciones, moderno y reluciente y espectacular. Pececitos, paseos de altura y un puente imposiblemente largo separando el rio y el cielo.

Orientado al mar, el Belem de los descubrimientos, con los arcos más bonitos que trajo a Europa el comercio de especias cerrando el claustro de los Jerónimos. Junto al rio, la torres de vigia que cerraba el puerto entonces, cuando a la ciudad llegaban barcos que casi daban la vuelta al mundo; y un monumento recordando a los locos que perseguian dragones en los mapas.


Fado y luz y reflejos que se unen en un mismo punto, para unas navidades que parecen hechas de verano.

jueves, 11 de diciembre de 2008

No existe el Imposible

Mi blog está moribundo, lo sé. Llevo meses sin conseguir actualizar más allá de la foto de rigor ("Aquí estuvo una física") con un par de líneas perdidas intentando explicarla.

Hay historias que se me van quedando en el tintero (unas porque no se contarlas como se merecen, otras por vagueria, otras por falta de tiempo libre cibernético...). Y hay demasiados momentos que sin más nunca llegan a convertirse en historia -que malo es el trabajo es el trabajar-.

Pero hoy no importa. Todo es secundario, porque señoras y señores (yo misma y mis circunstancias, ya puestos),
¡Hoy ha sido El Gran Día!

Hay muchas formas de explicar el coste (3 profesores, 7 años y 2 meses, miles de horas en una maquinita del infierno, millones de tirones de pelos, trillones de atajos de nervios), pero lo he conseguido por fin.


Me lo voy a tomar como Regalo de Reyes por adelantado :-).

PS: Melchor, si te sobra algun Citroen C3 de esos azulitos taaaaaaaan monos por ahi, yo te lo cambio por unas cuantas formulitas con letras raras. Mira que están de moda!! Los rayos de protones van mas rapido que los camellos, seguro.

martes, 2 de diciembre de 2008

Toboganes en la nieve

El domingo nos perdimos en una felicitación navideña anticipada. De esas Naïf con pueblecitos nevados y chimeneas humeantes, y un montón de niños haciendo muñecos de nieve.

Como en los cuentos, de tanto mirar y mirar un paisaje nevado ¡puff! de repente nos vimos en un mundo intensamente blanco.

Una postal de navidad sin prisas (¿quién tiene prisas dentro de un cuento?). Sólo frio y sonrisas. Las trenzas canosas por por las peleas en la nieve.

¡Y por los toboganes! ¡Con y sin arma ofensiva en la mano, bajando la pendiente hasta parar!

El frio mereció la pena.